LA LLEGADA DEL GATITO A CASA

Cuando el gato entre por primera vez en casa, tendremos especial cuidado de cerrar puertas y ventanas para evitar una inesperada escapada. Procuraremos no hacer grandes ruidos que puedan asustar al animal. Los gatos no son muy partidarios de viajar y cambiar de entorno, por ello tarda un pequeño tiempo en habituarse a su nuevo hogar. Muy pronto el gatito se pondrá a descubrir su entorno, husmeará cada hueco y cada rincón de la casa, le mostraremos su cajón y le daremos de comer.
Cuando le veamos atusarse veremos en ello un síntoma de tranquilidad. En esta primera toma de contacto, y si hay niños en casa, debemos aleccionarles de la manera de coger a un gatito.

Si en casa viven otros gatos, debemos aislarlos del recien llegado. Al menos a la llegada. Para el gatito, el cambio de hogar es una experiencia estresante, por lo que antes de proceder a las presentaciones de sus nuevos compañeros, debemos dejar que se relaje, coma y beba, y empiece a descubrir el nuevo entorno que se muestra ante él. Las presentaciones entre el gatito y el resto de gato/-s, deben ser hechas con nosotros delante. Nunca debemos regañar a uno de nuestros gatos si su respuesta ante la presencia de un nuevo gato, no es todo lo cordial que a nosotros nos gustaría. Lo único que debemos hacer, si la situación se pone muy tensa, es volver a separarlos y dejar que vayan acostumbrándose, a su ritmo, a los olores de otro. Hay gatos que tardan más que otros en aceptar al extraño. Debemos mantener la calma y darles el tiempo necesario. Nunca debemos ausentarnos de casa y dejarles juntos, hasta que no estemos seguros de que empiezan a aceptarse.

Previamente a la llegada del gato a casa, deberíamos tener en el domicilio una serie de utensilios imprescindibles para el animal: un cajón para que haga sus necesidades, un comedero y un bebedero, un cestillo para dormir, un rascador, y algún juguete.

El cajón para sus necesidades.

Suele ser de plástico y fácilmente lavable. En su interior pondremos arena absorbente. La ventaja de estas arenas sobre otros productos es que, además de tener cierto poder desodorante no es necesario tirar toda la arena después de cada uso, sino que, con una paleta especial se retira la parte ensuciada. Este cajón debe estar en un lugar apartado y siempre en el mismo sitio. No ponerlo nunca cerca de la zona en la que vayamos a disponer el comedero y bebedero. Tendremos que limpiarlo a fondo por lo menos una vez a la semana. Una buena opción es cubrir el fondo con la cantidad necesaria de lejía para tal efecto. Dejar actuar al menos treinta minutos.

Antes de la llegada del gatito a casa, debemos tener todo dispuesto. En una habitación destinada temporalmente al gatito, debemos situar el cajón de arena, y el resto de utensilios (comedero y bebedero). En cuanto lleguemos a casa debemos llevar al gatito al lugar donde hemos ubicado dicho cajón. A medida que el gatito se vaya adaptando a su nuevo hogar, y vaya utilizando el cajón de sus compañeros, podremos retirar el cajón provisional. Aunque esto dependerá de la cantidad de gatos que viven en nuestro hogar. Nosotros solemos poner una media de un cajón de arena por cada 3 gatitos, repartidos en distintos puntos de la casa.

Hay que tener muy presente, que si el gatito va a compartir hogar con otros gatos, se debe tener la precaución de disponer de un cajón de arena sólo para el gatito. Es posible que la adaptación a su nuevo hogar y compañeros le lleve unos días. Habrá que proceder del mismo modo con el comedero y el bebedero.

Los recipientes de comida y bebida.

También deberán estar siempre en el mismo sitio. El agua debe estar limpia y a libre disposición. En cuanto a la comida, los gatos tienen unas necesidades nutritivas muy diferentes a las de los otros animales domésticos.

(Lea nuestra sección: Nutrición felina).

El cestillo o la cama para dormir.

Deberá ser cómoda para el gato, limpia y colocada a salvo de corrientes de aire. Tiene que ser lo suficientemente grande para albergar al gatito cuando crezca y normalmente estará cerrada por tres sitios. Puede ser de distintos materiales como mimbre, plástico, hasta cartón. Las cajas de cartón son fácilmente reemplazables, pero suelen ser más sucias, además el gato las arañará enseguida. Las cajas de plástico son de fácil limpieza pero menos decorativas que las de mimbre.

El rascador.

Los gatos tienen la costumbre de arañar en algún sitio determinado de la casa. Para impedir que tomen como sitio de arañar cualquier mueble deberemos de proveerles de un rascador o de un poste para arañar y llevarle allí cada vez que le veamos intentar hacerlo donde no debe.

Una buena opción puede ser la adquisición de un árbol para gatos. Son estructuras diseñadas específicamente para los gatos. Están formadas por diversas plataformas y pilares forrados de cuerda. En dichos pilares los gatos encuentran un lugar ideal para ejercitar la musculatura de sus garras. Además les sirven como elementos que amplian su territorio, puesto que amplian en el espacio disponible para ellos en las habitaciones en las que están ubicados. Los gatos suelen hacer de estos árboles un espacio tanto para el juego como para el descanso.

Los juguetes.

En el mercado hay una amplia oferta de juguetes para gatos: pelotas, ratones, plumeros,... Nuestras mascotas sentirán predilección por unos y no harán ningún caso a otros.

Nuestros gatos se vuelven locos cada vez que sacamos un plumero. Aunque también juegan, hasta jadear, persiguiendo un trozo de cuerda. Casi cualquier cosa puede ser convertida en un juguete para ellos (una pelota de tenis, un bote de un carrete de fotos, un palo,...). A veces basta con que sea algo nuevo. Si participamos en dichos juegos, siendo la mano que mueve ese palo o que arrastra esa cuerda, ellos estarán encantados de correr detrás. Si la cuerda la dejamos en el suelo, al cabo de un rato se aburrirán de jugar con algo "sin vida". Los juguetes como tal son aburridos. Los juguetes que nos permiten interactuar con ellos les divierten mucho más.

bosque de noruega

Bosques de Noruega en Murcia.